martes, 7 de septiembre de 2010.
Publicado el: 2010-07-04 20:04:11
Una novela muy triste para los ecuatorianos, especialmente, y para toda la comunidad de emigrantes en Estados Unidos, empezó a escribirse cuando hace casi dos años, José Sucuzhañay, fue asesinado por un par de hombres que, a pesar de justificarse diciendo que fue un acto de respuesta ante una provocación hecha por el muerto y su hermano, fueron declarados culpables.
Hace unas semanas, en pleno clímax de la narrativa, un quiebre repentino hizo pensar a algunos que existía algún trasfondo en las intenciones de los involucrados, quizá en los administradores de justicia. Se anuló el juicio al segundo de los acusados, un afroamericano de apellido Phoenix, porque uno de los jurados no aceptaba que aquel hombre fuera sentenciado a cárcel por unos 25 años, dependiendo del dictamen de la juez que llevaba el caso.
Los familiares, representantes gubernamentales y activistas de la comunidad siguieron vigilantes hasta que hace una semana inició el segundo juicio contra Phoenix, su compañero, sin que existieran dudas por parte del jurado que conoció su causa, fue declarado culpable y ya esperaba su sentencia, que podría llegar a los 25 años.
La historia no podía terminar de otra manera. La justicia prevaleció ante la abrumadora evidencia de un acto que no contó con otra motivación que el odio, odio a los hermanos Sucuzhañay por considerarlos distintos, por considerar con homosexuales o inmigrantes, eso es irrelevante en este punto.
La defensa de los dos acusados insistió en sus argumentos de que los afroamericanos no asesinaron a José por que los hayan confundido como homosexuales, que fueron las primeras declaraciones de los implicados, pues tienen allegados con distintas orientaciones sexuales y que por tal motivo ese argumento debía desecharse y que en definitiva, solo se defendían de una agresión sufrida a su carro, no a ellos.
El padre de Phoenix, tiene ascendencia dominicana y puertorriqueña, esa también fue otra de los argumentos por parte del abogado defensor, aunque las estimaciones de la Jueza que dirigió el caso, no permitió que esas afirmaciones sean tomadas en cuenta porque la información relevante no tenía nada que ver con los antepasados del acusado.
Decisión justa pero inquietante la balanza puede subir o bajar repentinamente, estando a un lado el odio y en el otro la calma. Puede producirse una para en los eventos de agresiones a indocumentados o lo contrario, mayor odio o mayores crímenes, como venganza. Esperemos que la razón gane y el primer escenario sea el que sea realidad.
Este fue el capítulo final, tan anhelado por muchos. La justicia parece haber encontrado el orden de las cosas y la consecución de juicios en contra de agresores de inmigrantes que han terminado con la misma palabra culpable, está mostrando a la sociedad que no somos un grupo separado, sino integrado y merecedor del derecho de transitar por las calles y ocupar espacios públicos de la misma manera que cualquier otra persona.
La tristeza por la muerte de José no será fácil de quitársela a sus familiares y amigos y a todos quienes alguna vez lo conocieron, pero una resolución ejemplarizadora como la del lunes pone cierta calma en sus corazones, sabiendo que, al menos, aquel agresor tendrá mucho tiempo para pensar en todo el daño que causó.
Pero ninguna solución se ha dado al problema social que motivan estos actos. Los últimos juicios por asesinatos ocurridos a ecuatorianos no deben terminar con la sentencia. Debe terminar en una socialización de los eventos que produjeron los asesinatos. Saber que, aunque los agresores lo nieguen diciendo que tienen familiares, amigos o novias inmigrantes, sus actos estuvieron impulsados por una forma desordenada de ver la realidad, considerándose superiores.
Hay que socializar que en muchos casos los actos violentos están mediados por el alcohol, y visibilizar que siempre existen consecuencias a los actos que cualquier ser humanos realiza, en este caso la consecuencia que quiero visibilizar no es la de los condenados, encerrados en una cárcel, sino la de familias tristes, desmembradas, comunidades enteras sumidas en el miedo.
Miremos entonces que la convivencia se basa en el respeto de las diferencias y que nada de lo que forme parte de una persona es contagioso. Y que no hay que temerles ni odiarles, sino comprenderlos y aceptarlos con todo aquello que nos parezca extraño, pensemos también que muchas de las cosas que forman parte de la cultura de sociedades desarrolladas también son extrañas. Todos, en definitiva, somos diferentes.
españa - españa
saludos para la familia Veintimilla Herrera,familia Garaicoa Solis ,esprando q esten bien de salud.los queremos mucho
2010-09-03 - 08:07:41
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2010-08-11 - 04:21:05
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SALUDOS PARA MIS PADRES DANIEL RUIZ Y CRISTINA VILLAGOMES Y HERMANOS Y AMIGOS QUE LES ECHO DE MENOS ALLA EN ANBATO GUACHI SAN ANDRES
2010-07-27 - 06:07:05
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