martes, 7 de septiembre de 2010.
Publicado el: 2010-07-22 14:06:54
Cuando existen tantas voces a favor y en contra de un tema tan puntual como el de la reforma migratoria en Estados Unidos, las personas tienden a abrumarse y tratar de buscarle soluciones rápidas para evitar mayores controversias. Una solución a la situación migratoria de millones de personas no puede, y hasta cierto punto, no debe tomar poco tiempo.
Quizá exista mucha ansiedad, y es verdad que la tan mentada reforma ya se ha demorado demasiado. Pero en este punto, la paciencia de quienes esperamos la tranquilidad de nuestros compatriotas, amigos y familiares debe ser más fuerte. No debemos exigir prontitud a un cambio de la normativa legar que regirá la situación de los emigrantes en Estados Unidos por mucho tiempo. Debemos exigir compromiso, para que en esa nueva ley confluyan los requerimientos de todos.
Pero debemos impulsar una normativa integral, que no deje fuera a ningún actor social. Miramos con inquietud esta semana la presencia en Washington de cientos de jóvenes manifestándose por la falta de seriedad en la propuesta Dream Act, una ley que ayudaría a que estudiantes emigrantes continúen sus estudios superiores en las mismas condiciones que lo haría un norteamericano.
Esa, como muchas otras leyes relacionadas a la migración que han presentado problemas en su accionar, deben ser tomadas en cuenta para que se fusiones en una gran normativa consensuada y aprobada con el mayor número de votos, lo que dejará en claro que satisface a la totalidad de los emigrantes en Estados Unidos.
La protesta trajo sus resultados, las manifestaciones multitudinarias a favor de un cambio en la normativa migratoria del país y de todas aquellas en contra de otras legislaciones coercitivas y privativas, atentatorias contra los derechos humanos de los emigrantes, han generado el compromiso de varios sectores, incluido en del Gobierno, quien ha planteado, aunque sin una fecha clara, la puesta en marcha de una reforma integral.
Al mirar a la última vez que una propuesta de cambio en la ley migratoria estuvo en el Congreso, la falta de acuerdos en puntos relativamente fáciles de solucionar fue el problema y del cual se aferraron los detractores de la misma para no dejar que se apruebe. Ese error no debe cometerse de nuevo.
Conjugar las ideas en una sola que, sin dejar de lado los intereses de ninguno de los involucrados, impida la generación de incertidumbre entre los legisladores. Esa es la meta que debemos plantearnos, porque, a pesar de que muchos piensan que la ley está en manos de unos pocos, son todos los emigrantes quienes deben participar, enviando ideas y exigiendo celeridad en el proceso.
Hay que reeducar a aquellos que quieren enseñarnos que las cosas solo tienen una forma de hacerse para que salgan bien. Hay que plantearles ideas más razonables, como la que llenar las fronteras de barreras y vigilantes no evitará que las personas sigan llegando. Son como el agua. Los flujos de personas siempre seguirán moviéndose por el planeta como las aguas de un rio corren hasta llegar al mar en donde, aunque aparentemente se detienen ahí, regresarán algún día al lugar de donde empezaron.
Así que la línea de la nueva ley, no debe ser restrictiva, sino regularizadora, es decir permitir el ingreso y salida bajo el cumplimiento de normas básicas que no atenten a la integridad de las personas y sus deseos de superación.
Y, sobre todo, permitir que las personas que ya están presentes en el territorio norteamericano tengan la oportunidad de conseguir su documentación legal, tan necesaria para generar, de manera más tranquila en un futuro, los recursos con los cuales se sostiene gran parte de la economía estadounidense y de la cual tanto presumen.
La comunidad emigrante en Estados Unidos, y en el mundo si los involucra, debe poner su porción, su parte para llegar al escenario deseado, crear una nación que continúe siendo lo que fue en sus inicios, una tierra creada y forjada por emigrantes y en donde las posibilidades de convertirse en generadores de oportunidades para los próximos emigrantes fue el aliento de millones.
Pero es necesaria mucha paciencia, paciencia para exigir por el tiempo necesario nuestros derechos, paciencia para protestar cada día por un país en el que nadie sea discriminado y paciencia para luchar constantemente hasta que la reforma migratoria se consiga.
españa - españa
saludos para la familia Veintimilla Herrera,familia Garaicoa Solis ,esprando q esten bien de salud.los queremos mucho
2010-09-03 - 08:07:41
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2010-08-11 - 04:21:06
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2010-08-11 - 04:21:05
ESPAÑA - ESPAÑA
SALUDOS PARA MIS PADRES DANIEL RUIZ Y CRISTINA VILLAGOMES Y HERMANOS Y AMIGOS QUE LES ECHO DE MENOS ALLA EN ANBATO GUACHI SAN ANDRES
2010-07-27 - 06:07:05
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