Migrante azuayo murió ahogado en Panamá

Al dolor que vive la familia Quituisaca por la pérdida de uno de sus integrantes en su intento de llegar a Estados Unidos de manera ilegal se suma otro problema, aún no pueden repatriar los restos que están en la morgue de Panamá. Han viajado a Cuenca, Quito y Azogues pero hasta ahora las autoridades no les han dado una respuesta efectiva.

Geovany Quituisaca partió de la comunidad Caspicorral, de la parroquia rural Quingeo el 14 de marzo pasado, pero el domingo 25 de ese mismo mes les avisaron que el bote en el que viajaban se viró por el fuerte oleaje mientras atravesaban Panamá. Patricio, su hermano, lo acompañó vía terrestre hasta Tulcán desde donde partió a Colombia, allí partió en un bote junto a otros migrantes. La primera noticia les llegó de un compañero de viaje que sobrevivió pero días más tarde fue confirmada vía telefónica por personal que trabaja en la morgue del país centroamericano. "Han ido a velocidad y por mucho peso se chocó con una isla pequeñita", fue lo que Eduardo, su padre, escuchó en noticias.

Geovany tenía 31 años y trabajaba como albañil y ganaba un promedio de $ 150 a la semana, pero según relata su mamá, María Delfina Tenecota, "el dinero no le alcanzaba" para cancelar los pagos mensuales de una deuda de $ 11.0000 contraída con una cooperativa y otros gastos como la educación de sus dos hijos de 10 y 7 años de edad que hoy quedan en la orfandad. Por eso anhelaba que al llegar a Estados Unidos daría una mejor calidad de vida a su familia pero también reencontrarse con sus tres hermanos que años atrás migró al país del norte,  de manera ilegal.

Mientras tanto, en la casa de dos pisos construida con sus propias manos queda el desconsuelo y las fotografías del recuerdo. Además un buen número de imágenes y estampas religiosas a las que se encomendaba, entre ellas la Virgen del Cisne. Justamente esta estaba pegada en la puerta principal, al lado estaba escrito con esfero rojo "14 de marzo", la fecha en que salió.

La migración en Quingeo está muy presente según cuenta José Antonio Tenecota, habitante de la comunidad Pillachiquir. Él por ejemplo tiene a cinco hijos en Chicago y a los que pudo ver luego de 18 años. En el 2017 el Consulado le dio la visa y viajó para conocer a sus nietos y reconocer a sus hijos. Cuando los vio reconoce que lloró de alegría pero sintió nostalgia porque a pesar de su pedido ellos le dijeron que no querían volver al Ecuador.

Quingeo es una parroquia rural ubicada a 24 kilómetros al este de Cuenca. En lo que va del año esta es la segunda víctima conocida a causa de la migración ilegal. La primera fue Katherine Punin de la comunidad Tocteloma cuyos restos fueron encontrados luego de cinco años. 

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