Nigeria, la bomba demográfica que acecha a Europa: "Debo salir como sea de este país"

La tarde cae en Lagos. Un hombre con una gorra blanca ha montado al aire libre una peluquería improvisada con una sombrilla, un par de cuchillas y tijeras y un bote de polvos de talco. Parece muy concentrado en su trabajo, pero está escuchando la conversación entre dos españoles y un grupo de jóvenes nigerianos que beben cerveza a su lado.

—¿Por qué os queréis ir del país?

Todos se miran, pero nadie contesta, hasta que el peluquero se pronuncia en 'pidgin', la lengua criolla del país, sin dejar de afeitar a su cliente.

—Cómprales 'cassava' para que entiendan por qué.

Ade, uno de los hombres que charla con ellos, obedece las órdenes y desaparece. Al rato vuelve con una bolsa llena de granos de harina ('gari'), similar al pan rallado, y se la entrega al peluquero. Él lo abre, se mete un puñado en la boca y ofrece a los españoles:

—Esto cuesta 50 nairas [12 céntimos de euro] y es lo único que podemos comer algunos días —dice, retomando de nuevo su trabajo. Su cliente, mientras tanto, no ha movido la mirada de un pequeño espejo de 30x30 centímetros pegado a la pared.

Son las ocho de la tarde y en la calle apenas hay luz, más allá de un foco tintineante. El suelo, lleno de basura, contrasta con varios rascacielos a unos cientos de metros, donde se sitúan los hoteles caros en Lagos, una ciudad de más de 20 millones de habitantes. Casi quince nigerianos han observado la escena anterior de la 'cassava' divertidos. Les hace gracia ver a dos españoles comer 'gari' mientras beben cerveza y hacen fotos con sus móviles caros. Alguno se acerca y se integra en la conversación, movido por la curiosidad por la vida en Europa. Por sus preguntas y afirmaciones, parece que saben más del continente que muchos europeos.

"Hay un viejo dicho aquí: los blancos sueñan con ser Dios. Los negros soñamos con ser blancos y viajar a Europa”, dice Ade, un hombre de cuarenta años que trabaja en un centro de salud en Lagos. Cada vez que sonríe un paleto sobresale de su dentadura.

El problema migratorio de Nigeria

Una reciente encuesta del Pew Research estimó que el 45% de nigerianos adultos tienen previsto emigrar a otro país en los próximos cinco años. Es una cifra llamativa y muy por encima de los siguientes países en la tabla, Túnez (24%) y Kenia (19%). "En estos tres países africanos, dos tercios de los encuestados mencionan el trabajo, la educación y la reunificación familiar como razones principales por las que abandonarían sus países", explican desde Pew. Sin embargo, los conflictos también juegan un papel importante: muchos de los encuestados dicen escapar de Nigeria por la violencia, en clara alusión al peligro de los secuestros, los robos y los atentados de Boko Haram, cuyo conflicto se extiende por el norte del país.

La cifra es aparentemente desproporcionada. Chervine Oftadeh, investigador para la ONU en Nigeria, recuerda que, según la Organización Internacional para las Migraciones (IOM), el porcentaje medio de personas que planea emigrar en África está en torno al 5%. En Nigeria solo es el 2,6%. Healy Claire, analista para el International Centre for Migration Policy Development, se mueve en la misma línea: "Cualquier proyección de inmigración futura de Nigeria tenderá a exagerarse mucho”.

Por otro lado, tan solo el 14% de los nigerianos que tienen previsto salir del país han llevado a cabo los tres pasos fundamentales para emigrar, que consisten en recopilar información sobre el viaje y el país de destino, ahorrar o pedir prestado dinero y haber solicitado el pasaporte o la visa).

Healy recalca que, por ahora, Nigeria no es un país emigrante: “El número de nigerianos que viven en el extranjero es relativamente pequeño en comparación con su población. Se estima que alrededor de dos millones de nigerianos viven fuera y el flujo neto anual es de -300.000".

Sin embargo, todo apunta a que algo está cambiando en el país más habitado del continente.

 

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